Kumar, Krishan2025-07-042025-07-042007-01-01https://hdl.handle.net/20.500.14468/29130La utopía occidental hunde sus raíces tanto en el pensamiento clásico como en el pensamiento judeo-crístiano. De los griegos toma el modelo de la ciudad ideal, basada en la razón; de los judíos y cristianos, la idea del avance por medio de un mesías y la culminación de la historia en el milenio. La concepción griega situó la utopía en un espacio ideal, la concepción cristiana en un tiempo ideal. La tradición utópica moderna, que arranca con la Utopía de Moro (1516), se sirvió de ambas y añadió algo propio. Siguiendo a Moro, la utopía se desarrolló como un género literario cuyo pariente más cercano es la novela. Aquí está, éste es mi argumento, su mayor fuerza. Comparada con la especulación abstracta sobre «la sociedad buena» en el pensamiento social y político tradicional, la utopía literaria tal y como la practican escritores como Edward Bellamy, William Morris y H.G Well es una «utopía concreta, donde los escritores se ven obligados a enfrentarse a todos los detalles de la vida diaria en la sociedad ideal. Es esto lo que permite a la utopía y a sus versiones invertidas, la anti-utopía y la distopía desarrollarse como un género distintivo, al margen de otros modos de pensamiento en tomo a la sociedad ideal.esinfo:eu-repo/semantics/openAccessPensar utópicamente: política y literaturajournal article