Sánchez Barrera, Alejandro2026-02-132026-02-132026-02-10Sánchez Barrera, Alejandro. (2025). La reconfiguración del orden internacional (2014-2024): Europa, entre la erosión de la unipolaridad y el ascenso de la multipolaridad. [Tesis doctoral, Universidad Nacional de Educación a Distancia (España)]https://hdl.handle.net/20.500.14468/31840La presente tesis doctoral analiza el proceso de reconfiguración del orden internacional entre 2014 y 2024, con especial atención a Europa como espacio central de observación de la erosión de la unipolaridad estadounidense y del ascenso progresivo de dinámicas multipolares. La investigación parte de la premisa de que el orden liberal internacional surgido tras el final de la Guerra Fría no constituyó un sistema estable ni plenamente consensuado, sino un periodo histórico caracterizado por una distribución asimétrica del poder, una expansión ideológica de carácter monista y una creciente ruptura de la legalidad y la legitimidad en las relaciones internacionales. El trabajo adopta el concepto gramsciano de interregno como categoría analítica para describir la coyuntura contemporánea: una etapa transicional en la que el viejo orden no termina de desaparecer y el nuevo no logra consolidarse plenamente. En este contexto, la guerra de Ucrania es interpretada no como un episodio aislado, sino como la manifestación más visible de tensiones estructurales acumuladas desde 1989 en adelante. La anexión rusa de Crimea en 2014 constituye el primer desafío directo al liderazgo estadounidense en Europa, mientras que la invasión de 2022 evidencia el colapso definitivo de precarios consensos de seguridad formulados durante la Guerra Fría. La investigación se articula a partir de una delimitación clara tanto temporal como espacial. Temporalmente, el análisis se circunscribe al decenio 2014–2024, periodo que abarca desde el Maidán y la guerra del Donbás hasta el inicio del giro estratégico de la política exterior estadounidense con la elección de Trump. Por otra parte, en la Europa continental —más concretamente en el este— confluyen intereses estadounidenses y rusos. Desde el punto de vista teórico, la tesis se inscribe en una tradición realista no dogmática, combinando aportes del realismo neoclásico y el realismo crítico. Este enfoque permite articular el análisis estructural del sistema internacional con el estudio de los condicionantes internos de los Estados, incorporando las percepciones de amenaza, los procesos de toma de decisiones y las luchas entre élites político-económicas. El Estado no es tratado como una black box, sino como un actor relacional cuya política exterior (variable dependiente) se configura en la intersección entre presiones sistémicas (variable independiente) y dinámicas domésticas (variable interviniente). Uno de los ejes fundamentales de la investigación es la revisión crítica de las principales narrativas surgidas tras el final de la Guerra Fría. Las tesis del fin de la historia, del choque de civilizaciones y de la superación del imperialismo son evaluadas a la luz de los acontecimientos posteriores a 1989. La investigación sostiene que estas interpretaciones estuvieron fuertemente condicionadas por un contexto de euforia ideológica y subestimaron tanto la persistencia del conflicto como la capacidad de reacción de potencias no occidentales. Lejos de inaugurar una era de estabilidad, la unipolaridad liberal coexistió con intervenciones militares recurrentes, procesos de cambio de régimen y una expansión institucional percibida por otros actores como amenazante y excluyente. En este marco, la política exterior rusa es analizada a partir de la Doctrina Primakov y de la evolución de las percepciones de amenaza de las élites del Kremlin. La tesis argumenta que la respuesta rusa a la ampliación de la OTAN y de la Unión Europea no puede explicarse únicamente desde un determinismo geopolítico, sino como el resultado de una combinación de factores históricos, estructurales y domésticos. La exclusión de Rusia de una arquitectura de seguridad europea inclusiva, junto con la erosión progresiva de su estatus internacional, sus crisis política, económica e identitaria contribuyó al auge de un revisionismo estratégico que desembocó en el uso abierto de la fuerza. La investigación examina asimismo el papel de la Unión Europea durante el periodo analizado. Lejos de consolidarse como un actor geopolítico autónomo, la UE aparece como un espacio fragmentado y dependiente en materia de seguridad. La guerra de Ucrania, lejos de fortalecer su autonomía estratégica, ha profundizado su subordinación a la lógica de la OTAN y ha reforzado la dependencia a Estados Unidos. Finalmente, la tesis vincula la transición del orden internacional con una crisis estructural más amplia del sistema capitalista. Frente al concepto de policrisis, se adopta la noción de crisis estructural del capital para explicar la interconexión entre crisis económicas, políticas y geopolíticas. Desde esta perspectiva, el retorno de la guerra convencional en Europa y la intensificación de la competencia entre grandes potencias no constituyen anomalías, sino expresiones de un sistema internacional sometido a tensiones crecientes y carente de mecanismos eficaces de equilibrio de poder. Como conclusión, la investigación sostiene que la multipolaridad emergente no apunta hacia un orden más cooperativo o democrático, sino hacia una configuración asimétrica y potencialmente conflictiva, caracterizada por la coexistencia de varios centros de poder con capacidades desiguales. Europa, lejos de erigirse como polo autónomo, se consolida como uno de los escenarios de esta transición sistémica aún en proceso.esinfo:eu-repo/semantics/openAccess6310 Problemas socialesLa reconfiguración del orden internacional (2014-2024): Europa, entre la erosión de la unipolaridad y el ascenso de la multipolaridadtesis doctoral